domingo, 24 de noviembre de 2013

La gran colombia

La Gran Colombia 1820-1830
 


La obra de Bolívar y Santander
 


Tras la victoria de Boyacá, Bolívar entró triunfante a Santa Fe de Bogotá el 10 de agosto de 1819. Desde allí organizó la campa­ña que habría de conducir a la victoria definitiva de las armas republicanas y a la liberación del territorio de la actual Colom­bia. A finales del año, el Libertador se dirigió a la ciudad de Angostura, situada sobre las márgenes del río Orinoco, para proclamar la organización de la República de Colombia, compuesta de los territorios de Venezuela y la actual Colombia. El congreso allí reunido, eligió a Bolívar como Presidente y al neogranadino Francisco Antonio Zea como Vicepresidente. Los dos territorios integrantes de la Nueva República, recibieron el nombre de depar­tamentos y para gobernarlos se nombró al General Francisco de Paula Santander, de la Nueva Granada y al doctor Juan G. Rosio para Venezuela. Allí mismo se resolvió que un año más tarde, en la ciudad de Cúcuta, situada en territorio fronterizo, se reuni­ría un congreso general para organizar jurídica y políticamente la República de Colombia.
El 6 de mayo de 1821 se instaló en Cúcuta el Congreso Constitu­yente.
En él estaban representadas las provincias con sus mejores hom­bres. La Nueva República recibió su primera constitución, de corte liberal. Dividió el poder público en tres Ramas, Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Estableció un Congreso Legislativo com­puesto de dos cámaras, cuyos miembros eran elegidos por votación popular. El sufragio universal, sin embargo, quedaba restringido. Sólo podían participar en la elección los ciudadanos que poseían cierto patrimonio, que supieran leer y que fueran libres. Es decir, la misma Constitución aceptaba la existencia de la escla­vitud. Había en la Nación unos 90.000 esclavos.
La misma Constitución estableció la libertad de prensa, la de circulación y actividad económica y el derecho de elegir y ser elegido para los cargos públicos con algunas restricciones que la misma carta establecía. El nuevo Estado tenía una organización acentuadamente centralista y otorgaba fuertes y amplios poderes al Presidente de la República. Para desempeñar por primera vez este cargo, fue elegido por unanimidad el Libertador Simón Bolívar. Como Vicepresidente fue elegido el General Francisco de Paula Santander. El mismo Congreso dictó numerosas leyes de orientación liberal. Ordenó la libertad de los partos de escla­vos, eliminó algunos impuestos coloniales, como el tributo de indígenas, la alcabala para los bienes muebles, las mesadas y anatas eclesiásticas y puso término al monopolio del aguardiente. También quedaron eliminados los bienes no enajenables y las obligaciones irredimibles. Se trató, pues, de garantizar la libre circulación de los bienes y la liberación del comercio.
Clausurado el Congreso Constituyente de Cúcuta, Bolívar marchó primero al sur para conducir la guerra de independencia al Ecua­dor y el Perú. En su ausencia ejerció el poder el General Santan­der. Durante los cuatro años que duró su gestión tuvo que reali­zar una intensa labor. Por ella se le llamó el organizador de la República. El país había quedado devastado por la guerra. La ganadería y la agricultura particularmente habían sufrido grandes pérdidas. La burocracia estaba desorganizada y durante meses no recibía salarios. El ejército y la marina estaba mal equipados y sin paga; el sistema educativo prácticamente no existía; el nuevo Estado carecía de experiencia en el manejo de su política exte­rior, los caminos se habían deteriorado hasta desaparecer en grandes porciones del territorio. A todo ello tuvieron que aten­der los nuevos gobernantes.
Los esfuerzos del Vicepresidente Santander se orientaron a satis­facer las demandas más urgentes en estos campos. La más urgente de todas era la fiscal. La Nación carecía de las rentas necesa­rias y el recaudo de las existentes era deficiente. La contribu­ción directa que había decretado el Congreso de Cúcuta para sustituir los impuestos españoles suprimidos, no produjo la vigésima parte de lo calculado, circunstancia que condujo al rápido restablecimiento de antiguas cargas fiscales. Fue necesa­rio restablecer el tributo de indígenas y la alcabala y recurrir a los empréstitos voluntarios. Los créditos obtenidos en Ingla­terra (1819 y 1824), contribuyeron en parte a solucionar la penuria fiscal, pero aún así, el tesoro público vivió en estado de déficit. Mientras tanto, la guerra en el sur del país y las necesidades de las tropas colombianas desplazadas al Ecuador y Perú demandaban gastos crecientes.
No obstante las dificultades económicas y estado de desorden social y político en que se hallaba sumida la República, la obra administrativa y cultural del General Santander fue considerable. Trató de reanimar el comercio fomentando la marina y dando faci­lidades para la inversión, de capitales extranjeros, especialmen­te ingleses. Creó las escuelas públicas de primeras letras que introdujeron el método lancasteriano. Organizó colegios de ense­ñanza media en varias ciudades del país y estableció universida­des en Bogotá, Medellín y Cartagena. Se trajeron, misiones, científicas del exterior, especialmente de Francia, que iniciaron la enseñanza de la medicina, las matemáticas y las ciencias naturales. Nuevos textos para la enseñanza del derecho y la filosofía hicieron irrupción en las aulas, no siempre con resul­tados muy positivos como el caso del Benthamismo cuyas doctrinas despertaron pupas intelectuales que sirvieron de base a la oposición política que se desató contra el Vicepresidente Santan­der a quien se atribuía el patrocinio de las nuevas tendencias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario